lunes, julio 12, 2010

Como un avión sin motor sobre la pista de aterrizaje


I. Verticalidad extrema en el octavo continente Abhakazia y Oaxaca poseen las cuevas ideales para el conocimiento del fondo de la Tierra, un entorno más hostil que la superficie de la Luna. Subiendo el monte Everest pero al revés, los superespeólogos pasan hasta un mes en la oscuridad (con un aparato que les permite recontrarespirar su aire una y otra vez) entre gours, microgours, excéntricas, antoditas, extremófilos, 50 formas de muerte y silencios y oscuridad estrictos. Pero dicen que lo más interesante sigue siendo los tipos que hacen esto. Científicos y exploradores en la tradición clásica de Magallanes corriendo la carrera hacia el centro de la Tierra, donde siempre es medianoche. No hay robot que pueda hacer esta tarea por lo tanto queda a cargo de personalidades tipo A ("stress junkies" como Vertical Bill o Barbara am Ende en los cenotes de México), una mezcla de Cap. Ahab, Cnel. Kurtz y el Hombre Araña, que se imponen -con una enloquecedora sensación de urgencia- objetivos que para el resto son incomprensibles cuando no delirantes.
Son los que sacrifican todo para llegar al Infierno. Es que el Cielo y el Infierno... son tan parecidos.
Cada persona tiene su límite de tolerancia a la oscuridad. Después de una cantidad de días, colgando como un yo-yo, siete Empire States abajo, en lo oscuro, mojado y frío el último regalo psicológico se llama The Rapture, una especie de panic attack multiplicado x 100 en intensidad.

II. Rollo Interior, un interludio para marimba en St. Alphonso's Pancake Breakfast. La genial marimbista muestra las partituras escritas x Zappa mismo. El tema parece intocable (al hijo virtuoso de Zappa le resultaba difícil). Pero luego ví que unos adolescentes tocan todo St. Alphonso en una fiesta de graduación, como si nada, no estoy en condiciones de decir si se comen notas o no

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