lunes, agosto 12, 2013

The Vardøgr, Perhaps Another Indicator of the Non-Locality of Consciousness


Vardøger o vardøgr, «falsa llegada», sonido o visita premonitoria de una persona antes de que llegue... fenómeno psi de zonas frías donde la vida humana es apenas posible. Una casa alejada de todo, castigada por vientos helados. No se esperan visitantes hasta dentro de 6 meses. Sin embargo el perro husky emite su angustioso ladrido. Se escuchan pasos de algo que llega. Tranqueras, puertas que se abren, sonidos predecibles que anuncian un arribo, un viajero frío. Pero... no hay tal viajero, no ha llegado aún, algo de él se anticipa, una especie de doppel. La llegada efectiva ocurrirá, digamos, en una media hora. 
Simulé un escenario similar en la correctamente rechazada novelita «Estación Internacional». El espacio no es lugar para visitas no programadas... Pero aquellos astronautas sienten los inequívocos ruidos de algo que entra en la cápsula POR LA PUERTA. Frío, eso es inevitable. Invisible, es la insinuación de algo por venir, pronto. Lo peor de un chiste es que no cause gracia. Los astronautas escuchan unos gritos espantosos que apenas reconocen como propios.

Antenas de Juan R. A. Lobaczewski 2 personas recordarán que unos meses atrás intenté una «sesión» sobre el cerro Alpha, exactamente junto a una antena de Juan Lobaczewski (el  ing. multitasker polaco que tocaba piezas de la Atlántida en piano...). Estos engendros tendrían no sé qué capacidad orgónica o canalizadora de energías foráneas, muy foráneas, suspendamos el razonamiento por un momento. Invité particularmente al bienamado Carlos «Border» Busqued (un robotoide de Orión mal programado, tangencialmente escritor de culto, asechado por lúcidas intuiciones de una identidad no humana y  grave misión que ignora) a que ingiriendo convenientes enteógenos visitemos este y otros fenómenos de San Marcos Sierras. Se trataba también de una excusa para romper las pelotas y facilitar material para su esperada 2da novela. Border se excusó con un problema de consorcio, «un pozo de 10 m en su casa de Córdoba». Cuando le propuse a El Marcado (ver foto abajo) hacer la experiencia, terminamos yendo para otro lado ( a jugar al ping pong en una mesa que estaba en medio del monte). Tuve que trepar solo el cerro Alpha con antenas de Lobaczewki en la mente. Y tristemente en la cumbre de cerro Alpha sólo dí con antenas de Telecom (de muy baja frecuencia...).

Así que fumé y me hice las pajas reglamentarias.
Me acaba de avisar El Marcado (El Marcado cree estar marcado no sólo muscularmente sino x una misión con mayúsculas... se lo dijeron en EE.UU., habrá que probarlo) que —debido a mi molesta insistencia—acaba de explorar Cerro Alpha hasta finalmente encontrar ayer 11 de agosto, 1 Antena de Juan Lobaczewski (hay 250.000 en todo el país, cuidado) desenterrada de su base de cemento y contra un árbol..
... lista para que unos chicos que gustosamente se degradan con las insufribles frecuencias de las antenas de Telecom via sus celulares, la tiren por un precipicio.  [foto] Antena de Juan Lobaczewki «hallada» en situación de abandono.Por lo tanto, El Marcado supera su misión y se lleva la antena entera a su casa. El Marcado ha construido un refugio antinuclear bajo tierra para experiencias extremas, hecho con espirales de barro, donde tuviera con Divinorum esa dura visión de una enorme serpiente enroscada, muy enroscada, cuidado serpiente emplumada, en el techo del refugio. El Marcado está advertido del exceso de energías raras que puede significar clavar la antena de Lobaczweski sobre el ya bizarrísimo iglú de barro. Como irracionales imanes nos dejamos magnetizar desde un lugar extranjero muy extranjero, el pájaro cucú dirige la orquesta, el pájaro cucú NO QUIERE ABRIR LA PUERTA.
[foto] El Marcado. Cuidado con esa hacha Marcado.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

esa antena tiene que volver a su lugar de origen antes del 11 de enero

damianivanoff dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
damianivanoff dijo...

Eugenio, no vueles sobre el nido del cucú. Pero si lo hacés, zarpale la salvia que tiene encanutada.